Deporte de acicates.

“El Consistorio solicita ayuda para incorporar un plan saludable”, una noticia como otra cualquiera (aquí) que me animé a leer debido a la crítica constructiva del buen amigo David Cerro. El resumen es que sonaba algo difuso y rocambolesco. Tampoco tenían mucha información disponible en “La red española de ciudades saludables” , salvo talleres y jornadas informativas, los cuales no me parecieron unos acicates demasiado apetecibles.

Días atrás apareció otra noticia positiva. Y es que España es referente y  líder mundial en trasplantes por 24º año consecutivo, en unas estadísticas que elabora una agencia también española, la ONT  (Organización Nacional de Trasplantes)La noticia, de tan buena imagen que da de nosotros mismos, fue muy compartida en redes sociales. Aunque el modelo español es reconocido en todo el mundo, ese sentimiento de altruismo patriótico y anónimo (la normativa en España creo obliga al anonimato en donaciones y trasplantes) tiene ciertos matices.

Retrocediendo todavía más, hace unas semanas pude ver un documental sobre el pensamiento humano y cómo no sólo las preferencias, sino también las circunstancias que nos rodean, son las que nos hacen tomar decisiones en uno u otro sentido, o cómo nuestro cerebro tiene mecanismos para justificar nuestras acciones o pensamientos. Se titula (Des)honestidad o (Des)honestos según dónde lo encontréis. En el último momento hacía una pequeña referencia a un concepto (en realidad es un campo dentro de la economía) del que ya había leído algo anteriormente: “Behavioral economics” o Economía Conductual.

Para entender por qué España y otros países parecen más predispuestos constantemente a este altruismo hay que entender lo que algunos han llamado  “reglas subsidiarias” u “opciones por defecto” (default rules). Éstas, presumen un consentimiento implícito del firmante, y establecen lo que pasará si no se hace nada al respecto. Existen infinidad de pequeñas “opciones por defecto” que manejan nuestras vidas, como el tipo de letra por defecto en nuestros ordenadores, la melodía predeterminada en el teléfono, o ese maldito sonido de alarma que te despierta (por defecto) todas las mañanas.

*Si interesa, aquí una referencia de Manuel Conthe.

Estas normas subsidiarias influyen mucho en nuestro comportamiento, en parte porque “las vemos como una recomendación implícita y porque se requiere menos esfuerzo mental seguirlas que apartarse de ellas”. Y es por ello que muchos países optan por reforzar y redirigir ciertas conductas que creen positivas, aprovechando nuestros sesgos cognitivos, los atajos de decisión (heurísticas), la escasa información disponible de la que la mayoría de las veces disponemos y los contextos e influencias de decisión.

donacion

Así, aunque en encuestas previas en casi todas las poblaciones de distintos países existe un porcentaje mayoritario (y parecido) a favor de la donación de órganos, en la práctica hay una correlación entre las cláusulas (Opt-in) (Opt out), entre los países que de forma predeterminada presumen a todos como donantes como España (salvo que se exprese lo contrario), o los países que de forma contraria, otorgan a sus habitantes la potestad de expresar un consentimiento explícito. Alemania y Austria, países cercanos y de culturas parecidas tienen porcentajes muy distintos en cuanto a donación de órganos, al menos en parte por estas reglas por defecto. Así que quizá no sólo es que seamos todo lo altruistas que pensamos que somos, sino que alguien trabaja duro para reconducir nuestras preferencias. 🙂
Algunos gobiernos llevan años poniendo en práctica políticas públicas con herramientas basadas en Ciencias del Comportamiento.

aplicación cartas pesnalizadas tasas universidasd.png

Está demostrado que, mediante la arquitectura de elección, con la colocación de los alimentos más saludables en sitios más accesibles y a la vista en los comedores de los colegios y empresas, aumenta el consumo de productos saludables. Existen evidencias de que la personalización y los mensajes con información conductual pueden reducir sensiblemente la brecha del comportamiento de los ciudadanos, entre lo que tienen intención de hacer y lo que realmente hacen finalmente, como la inscripción de alumnos en Universidades (imagen), el pago de impuestos y de multas atrasadas, mejorar tasas de vacunación, etc…

Usando como acicate sólo la diversión, hacer que unas escaleras convencionales se conviertan en divertidas incrementa su uso. Así de sencillo y maravilloso.

 

Quizá en cuestiones de salud y actividad física falten más acicates, y no sólo se trate de información disponible y talleres: Padres que aceptan de forma implícita apuntar a sus hijos a alguna actividad física extraescolar al rellenar el ingreso en el colegio, inscripciones automáticas en gimnasios para los empleados, (con contratos de compromiso); otorgar ayudas reales y la obtención de más créditos al compaginar una carrera y deporte universitario (no comentaré aquí la anécdota de un deportista profesional con este tema); vincular competiciones nacionales al ámbito universitario; fomentar no sólo la inscripción de los hijos a a un club deportivo, sino las ayudas para que toda la familia forme parte de él… Inscripciones automáticas en comedores escolares a alumnos de familias desfavorecidas (disminuyendo así las barreras que suponen para algunas familias pedir ayudas sociales); acicates que sirvan para incluir el deporte y la salud en el sistema educativo, formando parte de él y no como un “servicio externo”, como también en el sistema profesional y en el día a día de todos los ciudadanos.

Ejemplos y acicates hay muchos. Los hay económicos, como pagar a tus empleados por ir en bici al trabajo; o haciendo de una actividad algo divertido (milla diaria), o incidiendo en los vínculos de pertenencia a un grupo, etc. El tema es muy interesante, la literatura muy extensa, y discusiones hay también muchas sobre cómo reconducir las acciones de los ciudadanos, o hasta qué punto se puede alterar la “libertad” de los mismos.  Pero es evidente que detrás de muchas de nuestras decisiones a veces está el trabajo de otras personas.

Salud! 🙂

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